La compulsión por monitorear tu ‘smartphone’ es un problema

Escrito por el 4 agosto, 2011

 La noche del sábado me encontraba en una muy esperada cena con amigos, cuando en medio de nuestra conversación, vi mi mano derecha alejándose por un lado para tomar mi teléfono y revisar mi email.

“Estoy con mis amigos y no necesito revisar mi correo electrónico en un sábado por la noche”, me dije. Pero me asustó que yo no ordené a mi mano tomar el teléfono; parecía estar haciéndolo por su cuenta.

Me pregunté qué me pasaba, hasta que leí un estudio reciente en la revista Personal and Ubiquitous Computing que demuestra que no soy la única con ese problema, en realidad parece estar en todas partes.

Los autores encontraron que los usuarios de smartphones desarrollan lo que ellos llaman hábitos de checar —revisiones repetitivas del email y otras aplicaciones como Facebook—. Las revisiones normalmente duran menos de 30 segundos y en promedio se realizan cada 10 minutos.

Los sujetos del estudio checaron sus teléfonos 34 veces en un día, en promedio, no necesariamente porque necesitaran revisarlos tantas veces; más bien lo hacen como un hábito o compulsión.

“Ni siquiera nos damos cuenta de que lo hacemos: es un comportamiento inconsciente”, dice Loren Frank, neurocientífico de la Universidad de California, San Francisco.

A principios de este año, Frank comenzó a darse cuenta de que él también checaba constantemente su smartphone una y otra vez sin siquiera pensarlo. Cuando se sentó a averiguar la razón, notó que era un proceso inconsciente en dos etapas.

En primer lugar, a su cerebro le gusta la sensación cuando recibe un nuevo correo electrónico. Es algo nuevo, y a menudo es algo agradable: una nota de elogios sobre su trabajo de parte de un colega, o una solicitud de un periodista para pedir su ayuda con una historia.

“Cada vez que revisas tu correo electrónico, hay una pequeña sacudida, una retroalimentación positiva de que eres una persona importante”, dice. “De esa forma, se parece un poco a una adicción”.

Una vez que el cerebro se acostumbra a la retroalimentación positiva, la búsqueda del teléfono se convierte en una acción automática inconsciente, dice Frank. La ansiedad de revisar vive en el cuerpo estriado ventral, la parte del cerebro que gobierna las acciones habituales.

Para Frank, la revisión constante lo estresa y realmente molesta a su esposa.

El doctor Adam Gazzaley, neurólogo de la Universidad de California, San Francisco (USCF), ve otro costo: cada vez que te tomas un descanso de lo que estás haciendo para revisar innecesariamente el e-mail, se muestra en los estudios que es difícil regresar a la tarea original.

“Realmente pagas un precio”, dice.

La verificación habitual también se puede convertir en una manera de evitar interactuar con la gente o evitar hacer las cosas que realmente necesitas hacer.

“A la gente no le gusta pensar mucho”, dice Clifford Nass, profesor de ciencias de la comunicación y computación de la Universidad de Stanford. Consultar constantemente tu smartphone, asegura, “es un intento de no tener que pensar mucho, pero sentir que haces algo”.

Señales de que tienes el hábito:

1. Revisas tu e-mail más de lo necesario

Algunas veces estás en medio de un intenso proyecto de trabajo y realmente necesitas checar el e-mail constantemente. Pero sé honesto contigo: si ese no es el caso, la revisión constante puede ser un hábito y no una decisión consciente.

2. Molestas a otras personas

Si al igual que Frank, molestas a las personas más cercanas a ti, es momento de revisar tus hábitos con el smartphone.

Si escuchas ‘deja ese teléfono’ más de una vez al día, probablemente tengas esa compulsión”, dice Lisa Merlo, psicóloga de la Universidad de Florida.

3. La idea de no revisar tu correo te pone nervioso

Intenta este experimento: aléjate del teléfono durante una hora. Si te pones nervioso en ese lapso, probablemente tengas el hábito.

¿Cómo quitarse el hábito?

1. Reconoce que es un problema

Puede sonar muy parecido a Alcohólicos Anónimos, pero el reconocer que revisas el teléfono innecesariamente —y que hay consecuencias al hacerlo— es el primer paso para romper con el hábito.

“Podemos estar conscientes de la costumbre de revisar. No podemos olvidar los hábitos”, dice Sherry Turkle, psicóloga del Instituto Tecnológico de Massachusetts y directora de la Iniciativa sobre Tecnología y el Yo de esa institución.

2. Mantente alejado un tiempo del smartphone

Comprueba si te puedes alejar de tu teléfono durante unas horas. Si eso te pone muy nervioso, comienza con tan sólo 10 minutos, sugiere Lisa Merlo, psicóloga de la Universidad de Florida. Realmente no tienes que alejarte completamente del teléfono, simplemente puedes apagar la función de e-mail (o Facebook o lo que revisas habitualmente).

3. Ten espacios libres de smartphones

También puedes establecer espacios libres de smartphones, que es lo que hizo Frank para curarse de su hábito.

“Lo primero que hice fue prohibirlo en la habitación”, dice. “Tendría que caminar todo el pasillo hasta mi estudio para poder verlo”.

También te puedes obligar a dejar de revisar el teléfono cuando estás en una situación social, como una cena con los amigos. (La noche del sábado pasado, metí el teléfono en mi bolso en donde no lo podía ver).

Joanne Lipari, psicóloga que ejerce en California, usa esta estrategia cuando su hija adolescente se reúne con sus amigos.

“Tengo una regla. Como en el lejano Oeste, en donde tenías que dejar tu arma en la entrada de la cantina, tengo una canasta a un lado de la puerta, y los chicos tienen que dejar ahí sus teléfonos”, dice. De otra manera, ellos estarían revisando sus teléfonos y no convivirían.

 

 


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