Teotihuacán

Escrito por el 6 julio, 2013

Teotihuacán, donde los hombres se convierten en dioses, es el nombre que dieron los mexicas a esta zona arqueológica localizada en el Estado de México, entre los poblados de San Juan Teotihuacán y San Martín de las Pirámides, a 48 kilómetros al noreste de la Ciudad de México. Su clima es semi-seco con una temperatura promedio anual de 15 grados centígrados.
Este antiguo centro ceremonial, llegó a tener una superficie de 21 kilómetros cuadrados, y ahí habitaron más de 30 mil habitantes.

Actualmente, es uno de los sitios arqueológicos más importantes de América, debido a su trazo urbano, a su monumentalidad arquitectónica y a la fuerte influencia política y religiosa que ejerció en su momento hacia otras ciudades; es además, una de las zonas arqueológicas más visitadas y valoradas de la República Mexicana.
La antigua metrópoli cuenta con una calzada principal a partir de la cual se construyeron magníficos edificios de orden ceremonial, social, civil y habitacional, como las pirámides del Sol y la Luna, el Templo de Quetzalcóatl, el Patio de los Jaguares, Quetzalpapálotl y la Ciudadela; muchos decorados con espléndidos murales de los cuales aún se conservan valiosos ejemplos.
A continuación haremos un recorrido por las construcciones más importantes de este complejo:

Calzada de los Muertos. Es el eje principal que sirvió para trazar la ciudad, y cruza por el centro de la misma. Mide 4 kilómetros de longitud por 40 metros de ancho y comunica la Ciudadela con la Plaza de la Luna. A la mitad del recorrido destaca el Conjunto Plaza Oeste y toda la calzada está bordeada de conjuntos habitacionales, probablemente ocupados por sacerdotes en tiempos prehispánicos. Los investigadores la nombraron Calzada de los Muertos, porque se creía que las estructuras alojaban sepulcros.
La Ciudadela. Se cree que fue la sede del gobierno de la ciudad. Se ubica en el extremo sur del centro ceremonial. Fue construida alrededor del 200 a.C. en forma de cuadrángulo, con 400 metros de extensión. En este lugar se alojan importantes edificaciones religiosas como el Templo de Quetzalcóatl, un adoratorio central y conjuntos habitacionales, donde se cree vivían altos dirigentes y sacerdotes.
Templo de Quetzalcóatl. Se ubica en el interior de la Ciudadela. Es uno de los edificios más importantes de la zona arqueológica, fue dedicado a la deidad que lleva su nombre. Cuenta con una fachada que ostenta cabezas de serpientes acompañadas de motivos acuáticos como conchas y caracoles, representaciones de Tláloc y de la serpiente emplumada.
Plaza y Pirámide del Sol. Es la estructura más grande y antigua de este complejo, y se ubica en el centro de la zona arqueológica. Este monumento fue construido entre los años 1-150 d.C. sobre una cueva natural. Cuenta con 64 metros de alto y 215 metros por lado, lo que la convierte en una de las construcciones más grandes de Mesoamérica. Fue restaurada en el siglo XIX, al igual que la Pirámide de la Luna.
Plaza y Pirámide de la Luna. Se ubica en el extremo norte de la Calzada de los Muertos. Construida entre los años 1-150 d.C., la pirámide cuenta con una altura de 40 metros, sobre un área de 1,800 metros cuadrados en su base. Está conformada por cuatro grandes cuerpos sobre los cuales se encuentra un gran templo adosado con un talud escalonado y un tablero. Sus escaleras se encuentran orientadas al sur y están construidas en una estructura salient, que no tiene la pirámide del Sol. Frente a esta estructura se observan otros nueve cuerpos de inferior tamaño que rodean a la plaza.
Palacio de Quetzapapálotl. Se ubica al suroeste de la Plaza de la Luna. Conocido también como “Palacio de las Mariposas”, se cree que fue vivienda de la jerarquía sacerdotal. Es uno de los edificios más importantes y vistosos. En su interior se encuentran restos de bajorrelieves, decorados con la figura de un animal mitológico llamado quetzal-mariposa, y hay pinturas murales que están muy bien conservadas.
Patio de los Jaguares. Se ubica al suroeste de la Plaza de la Luna, junto al Palacio de Quetzalpapálotl. Fue construido entre los años 450 a 650 d.C. El patio se encuentra rodeado de estancias, cuyas paredes presentan restos de pintura mural con figuras de jaguares, que en algunos casos presentan conchas, caracoles y penachos. Se cree que es la representación gráfica de un ritual para atraer la lluvia.
A través de los tiempos, Teotihuacán se ha consolidado como una muestra del mejor estilo arquitectónico en Mesoamérica y además como un centro místico en el que, según los seguidores de tradiciones espirituales prehispánicas, cada 21 de marzo se reúnen poderosas fuerzas cósmicas que se reparten hacia los cuatro puntos cardinales; momento ideal para asistir a la ciudad y renovar energías.
Dentro de esta zona arqueológica también encontrarás museos y centros de investigación como el Centro de Estudios Teotihuacanos, dedicados al estudio de la cultura teotihuacana y a la promoción de los servicios turísticos.
En 1987, Teotihuacán fue incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
En los alrededores de la zona arqueológica, especialmente en el pueblo de San Juan Teotihuacán existen cómodos hoteles y restaurantes donde podrás degustar los exquisitos platillos de la gastronomía mexiquense: consomé y barbacoa de borrego, entre otros.
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